miércoles, 21 de abril de 2010

Gorrón fallido

1 comentario:

toño dijo...

Más pronto cae un hablador que un cojo... He aquí un ejemplo de porqué no es bueno tener ídolos y mucho menos tenerles fe ciega. Aplicable a todos los "mesías" y principalmente si el idolito es parte de la política, porque los deslices de los que están en la farándula, casi no representan ningún riesgo, pero cuando los males adicionales se llaman "juanito" con minúsculas o no, es para irse por las ramas. ¡Conste!