sábado, 16 de enero de 2010

Marcel Marceau


1 comentario:

toño dijo...

¡¡Aahhh, la sabrosa nostalgia!! Rruizte nos remite a la añoranza del extraordinario Mimo, que nos dio ocasión de conocer fabulosas drama-comedias con el virtuosismo de su inigualable expresión corporal, no obstante haya habido -desventajas del tercermundismo- dos que tres despistados (por decir lo menos) que allá, al fondo de las filas de espectadores lanzara el grito espeluznante de "¡No se oye!", con acentos aguardentosos...